El legado de Las Yeguas del Apocalipsis resuena en el Tianguis Cultural
El performance político de Francisco Casas y Pedro Lemebel es recordado como un antecedente fundamental para el arte contemporáneo en el emblemático Tianguis Cultural del Chopo.

Este jueves, la historia del arte experimental en México recuerda la influencia de Francisco Casas y Pedro Lemebel, quienes bajo el nombre de Las Yeguas del Apocalipsis transformaron el cuerpo y el travestismo en herramientas de crítica política. Durante finales de los años ochenta, este dúo artístico desafió los márgenes de la expresión pública, utilizando el performance como un vehículo para visibilizar las tensiones sociales de su tiempo. Su paso por espacios contraculturales, incluyendo la memoria colectiva del Tianguis Cultural del Chopo, cimentó una forma de resistencia que hoy es objeto de estudio y reflexión en diversas instituciones culturales del país.
Antes de que el performance fuera ampliamente reconocido como una disciplina institucionalizada, Casas y Lemebel emplearon su propia corporalidad para irrumpir en la escena pública. Su metodología, que mezclaba la literatura con la acción directa, buscaba confrontar al espectador con realidades marginadas. En el contexto actual de la Ciudad de México, especialistas en artes visuales coinciden en que el impacto de este colectivo fue determinante para abrir el camino a las nuevas generaciones de artistas que utilizan el cuerpo como territorio de lucha social y política.
La relevancia de su obra trasciende su época, manteniendo una vigencia que se hace presente en las discusiones sobre identidad y derechos humanos dentro del ámbito artístico mexicano. Aunque el Tianguis Cultural del Chopo ha evolucionado desde sus inicios, la huella de este tipo de intervenciones permanece como un pilar en la historia de la contracultura local. La memoria de Las Yeguas del Apocalipsis sigue siendo un referente para quienes buscan cuestionar las estructuras de poder mediante la expresión artística.
Actualmente, académicos y curadores de arte contemporáneo subrayan que el legado de Casas y Lemebel permitió que el performance dejara de ser una práctica invisible para convertirse en un lenguaje legítimo dentro de la academia y los museos. A través de este ejercicio de memoria, se reconoce que el arte de resistencia no solo documenta una época, sino que moldea la sensibilidad pública hacia la diversidad. La influencia de este dúo continúa siendo fundamental para entender la evolución del arte crítico en México y América Latina.


